Tulsa S.A. con SII
Impuesto Adicional sobre comisiones en exportaciones de madera. Corte Suprema rechazó casación del SII y confirmó que no existía comisión mercantil configurada, sino una relación comprador-vendedor, por lo que no procedía el Impuesto Adicional ni la prescripción.
Ha LugarCasaciónImpuesto Adicional – Comisión
Análisis del SII
La Corte Suprema rechazó el recurso de casación en el fondo impetrado por el Servicio de Impuestos Internos en contra de la sentencia dictada por la Corte de Apelaciones de Concepción que confirmó el fallo dictado por el Tribunal Tributario y Aduanero de la Región del Biobío, que acogió la reclamación deducida en contra de unas liquidaciones que determinaron diferencias de Impuesto Adicional. Tal resolución fue complementada rechazándose la excepción de prescripción interpuesta respecto de las mismas liquidaciones, las que fueron dejadas sin efecto. Mediante el recurso de casación se denunció: a) transgresión de los artículos 21 inciso 2° y 132 inciso 15 del Código Tributario en relación con el artículo 59 inciso cuarto, N° 2 de la Ley sobre Impuesto a la Renta; b) contravención del artículo 38 del Código de Comercio en concordancia con los artículos 21 y 132 inciso 15 del Código Tributario y el citado artículo 59 de la Ley del ramo; c) vulneración del artículo 132 inciso 14 del Código Tributario; d) transgresión de los artículos 21 del Código Tributario, 233 a 235 del Código de Comercio y el ya citado artículo 59; y, e) contravención del artículo 200 del Código Tributario, en relación con el mismo artículo 59. En cuanto al primer acápite, el recurrente indicó que la sentencia de primera instancia prescindía de la contabilidad de la contribuyente sin indicar la razón, haciendo prevalecer la declaración de los testigos presentados por la reclamante, concluyendo que no se configuraba el hecho gravado con Impuesto Adicional de conformidad al artículo 59, ya indicado. Agregando, que era la propia contribuyente la que registró y declaró que lo pagado en el extranjero era una comisión, lo cual posteriormente desconoció. A continuación, el Servicio esgrimió que la sentencia se equivocó al afirmar que para configurar el hecho gravado del artículo 59 inciso cuarto, N° 2 de la Ley sobre Impuesto a la Renta, se debía estar ante una comisión mercantil. Además, señaló que al considerar la sentencia la inexistencia del hecho gravado con el Impuesto Adicional, también se vulneraba el artículo 200 inciso 2° del Código Tributario, pues como sí lo configuró y no lo declaró, correspondía aplicar la prescripción de 6 años. La Corte Suprema indicó que de toda la normativa citada se desprendía con claridad, que la comisión, ya sea mercantil o civil, era una especie de mandato; y por tanto, para que existiera, se tenía que cumplir con los requisitos básicos de aquel contrato, esto era, una persona debía encargar la gestión de algún negocio a otra, lo que no aconteció en la especie, pues en las operaciones de venta de madera efectuadas por sociedad a Wood International, aparecía claramente que existía un comprador y un vendedor. Así, la sentencia estableció que a pesar de que en las facturas de venta se usó la expresión “comisión” con el objeto de rebajar el precio que pagaría el comprador en las operaciones, este término fue usado erróneamente, afirmando que no resultaba relevante la forma en que la contribuyente contabilizó ese descuento, pues el modo en que la reclamante lo denomine o registre, no alteraba su naturaleza jurídica. El excelentísimo Tribunal señaló que las antedichas circunstancias eran hechos de la causa por lo que para desvirtuarlos era necesario fundamentar el recurso en la violación de las leyes reguladoras de la prueba. Agregó, que los reproches efectuados por el recurrente, en los diversos acápites del arbitrio impetrado, buscaban alterar el sustrato fáctico alcanzado por los sentenciadores del fondo por el cual se estableció que la contribuyente no había incurrido en los hechos gravados con el Impuesto Adicional. En efecto, el reproche sólo se había fundamentado en una supuesta infracción a la lógica, desde la óptica de la razón suficiente, pero no sobre los hechos asentados, por lo que en definitiva se debía rechazar el recurso.
Fuente: ACJ (SII)Texto de la sentencia
Santiago, treinta de abril de dos mil diecinueve.
Vistos:
En estos autos Rol 31700-17 de esta Corte Suprema, referidos a un
procedimiento de reclamación iniciado por el contribuyente "XXXXXXX”, se
dictó sentencia de primer grado el doce de mayo del 2016, escrita a fojas 381 y
siguientes, que acogió la reclamación deducida en contra de las liquidaciones
N° 794 a 815, que determinaban diferencias de Impuesto Adicional, por
$168.300.225, la que fue complementada por la de doce de diciembre del
2016, a fojas 423, en virtud de la cual se rechazó la excepción de prescripción,
respecto de las mismas liquidaciones, todas de fecha veinticuatro de
noviembre de dos mil catorce, respecto de los años tributarios 2012 y 2013,
emitidas por la VIII Dirección Regional del Servicio de Impuestos Internos, las
que en consecuencia se dejaron sin efecto.
Apelada esta decisión por el Servicio de Impuestos Internos, fue
confirmada por la Corte de Apelaciones de Concepción, por sentencia de once
de mayo del 2017, según se lee a fojas 461.
A fojas 462 y siguientes, el abogado don Julián Carrasco Poblete, en
representación del Servicio de Impuestos Internos, dedujo recurso de casación
en el fondo respecto de la sentencia de segundo grado, que fue ordenado traer
en relación a fojas 486.
Considerando:
Primero: Que, en primer lugar, el recurso denuncia infringidas las
normas relativas a la contabilidad y forma de registro de los asientos, por la
transgresión de los artículos 21 inciso 2° y 132 inciso 15° del Código Tributario,
en relación a su vez, con el artículo 59 inciso cuarto N° 2 de la Ley de Impuesto
a la Renta. Por el mismo capítulo se reprocha la contravención del artículo 38
del Código de Comercio en concordancia con los artículos 21 y 132 inciso 15°
del Código Tributario y el artículo 59 inciso cuarto, N° 2 de la Ley sobre
Impuesto a la Renta. Finalmente denuncia la vulneración del artículo 132 inciso
14°, del Código Tributario.
Segundo: Que, en cuanto a la vulneración de las normas relativas a la
contabilidad y forma de registro de los asientos, denuncia que la sentencia de
primera instancia prescinde de la contabilidad de la contribuyente, así como, de
sus documentos fundantes, haciendo prevalecer sobre ellos la declaración de
los testigos presentados por la reclamante, concluyendo que no se configura el
hecho gravado con el Impuesto Adicional contemplado en el artículo 59 inciso
cuarto N° 2, de la Ley de la Renta.
En cuanto a la transgresión del artículo 132 inciso 15° del Código
Tributario, también en relación con el 59 inciso cuarto N° 2 ya citado, acusa
que el fallo no explica cómo o por qué se considera irrelevante la contabilidad
del contribuyente. Agrega que tampoco se hace cargo de lo consignado en las
facturas que el reclamante emitió ni de los DUS que presentó ante Aduanas
para efectuar las exportaciones.
En efecto, afirma que es la propia contribuyente la que registra, consigna
y declara que lo pagado al extranjero es una comisión y no un descuento, lo
que desconoce posteriormente en la instancia administrativa y judicial,
señalando que el término fue empleado en forma errónea. Esgrime que lo
anterior, es contrario al principio de la buena fe y la teoría de los actos propios,
que han sido reiteradamente recogidas por la jurisprudencia.
Que, respecto a la vulneración de los artículos 38 del Código de
Comercio, 21, 132 inciso 15° del Código Tributario y 59 inciso cuarto N° 2 de la
Ley sobre Impuesto a la Renta, indica que yerra el sentenciador al no ponderar
preferentemente la contabilidad y en cambio, privilegiar la prueba que destruye
sus anotaciones contables.
Expone, que de los antecedentes se desprende que fue el propio
contribuyente quien registró la partida “comisiones” en sus asientos contables,
error que, por lo demás, no fue enmendado en un nuevo asiento, conforme lo
mandata el artículo 32 del Código de Comercio. Por ello, la correcta aplicación
del artículo 38 del Código de Comercio que establece que: “Los libros hacen fe
contra el comerciante que los lleva, y no se le admitirá prueba que tienda a
destruir lo que resultare de sus asientos”; exige que se deban considerar como
comisiones aquellos dineros que fueron registrados bajo esa denominación.
Arguye que el tribunal ha incurrido en un error de derecho al alterar
gravemente la carga de la prueba dispuesta por el propio legislador respecto al
contenido de los asientos contables.
Finalmente, como último acápite de este capítulo, denuncia la errónea
aplicación de las reglas de la sana crítica, al vulnerar el principio de la lógica y
de la razón suficiente.
Desarrollando los motivos de la referida transgresión, señala que la
sentencia recurrida no explica a qué operaciones se refieren las facturas
emitidas ni los motivos por los cuales la reclamante contabilizó el monto que -a
juicio del Servicio- generó el hecho gravado con el Impuesto Adicional y porque
los consignó en los DUS como comisiones.
Tercero: Que, en cuanto al segundo capítulo del recurso impetrado,
referido a la transgresión de los artículos 21 del Código Tributario, 233 al 235
del Código de Comercio y 59 inciso cuarto, N° 2 de la Ley de Impuesto a la
Renta, el recurrente esgrime que la sentencia se equivoca al afirmar que para
que se configure el hecho gravado que contempla la última disposición citada,
se debe estar ante una comisión mercantil, pues de conformidad a los artículos
233 y 235 del Código de Comercio el mandato comercial toma el nombre de
comisión cuando versa sobre una o más operaciones mercantiles
individualmente determinadas. Por ello, de conformidad a la Teoría de lo
Accesorio, un acto que por su naturaleza no es mercantil, muta por el solo
hecho de acceder a una obligación mercantil.
Cuarto: Que, finalmente, respecto de la contravención del artículo 200 del
Código Tributario en relación con el artículo 59 inciso cuarto N° 2 de la Ley
sobre Impuesto a la Renta, denuncia que la sentencia complementaria
desestimó la prescripción de las liquidaciones pues -en su concepto- el actor
no ejecutó el hecho gravado que se le imputa, esto es, efectuar remesas al
extranjero y, por tanto, ningún impuesto se tenía que declarar por dicho
concepto. Señala que al considerar la sentencia la inexistencia del hecho
gravado con el impuesto adicional también se vulnera el artículo 200 inciso 2°
del Código Tributario, pues como sí lo configuró y no lo declaró corresponde
aplicar el plazo de prescripción de 6 años.
Termina describiendo la influencia que estos errores han tenido en lo
dispositivo del fallo, por lo que solicita se acoja el recurso y se dicte sentencia
de reemplazo que revoque en todas sus partes los fallos de primer grado,
rechazándose el reclamo efectuado por la contribuyente.
Quinto: Que la sentencia recurrida ha establecido como presupuesto de
lo resuelto, que la contribuyente XXXXXXX, dentro de su giro, ha efectuado una
serie de operaciones de venta de madera, principalmente a su cliente “Wood
International Agency Limited”. También tuvo por acreditado que, en las facturas
que dan cuenta de las operaciones recién citadas, se usó la expresión
“commission” –la que en idioma español se traduce como “comisión”–
asignando a esta palabra una cantidad de dinero variable, que en todos los
casos fue descontada del precio total que el comprador debía pagar.
Tales presupuestos permitieron a los jueces del grado concluir, sobre la
base de lo dispuesto en el artículo 38 del Código de Comercio, en
concordancia con lo previsto en el artículo 2° del Código Tributario, que el caso
sub-lite no se trata de una comisión mercantil.
Agregan que, de toda la normativa citada se desprende con claridad,
primero, que la comisión, ya sea mercantil o civil, es una especie de mandato;
y por tanto, para que exista, se tiene que cumplir con los requisitos básicos de
aquel contrato, esto es, una persona debe encargar la gestión de algún
negocio a otra, lo que no acontece en la especie, pues en las operaciones de
venta de madera efectuadas por XXXXXXX a Wood International, aparece
claramente que existen un comprador y un vendedor.
Por ello, los sentenciadores estimaron que no existe elemento alguno
que haga presumir que Wood International actuó en cumplimiento de un
mandato que XXXXXXX le haya conferido. Tampoco existen antecedentes para
colegir que la primera deba rendir cuenta al reclamante de su ejecución ni que
ésta realizara gestiones o que le haya prestado servicios, a XXXXXXX
Asimismo, a juicio de los sentenciadores, lo anterior se ve refrendado por el
documento de fojas 45 –traducido a fojas 337 –por el cual la parte compradora
reconoce no haber recibido pagos por concepto de comisiones, instrumento
que no fue objetado por la reclamada.
En virtud de lo expuesto, la sentencia estableció que a pesar de que en
las facturas de venta de XXXXXXX a su cliente, se usó la expresión “comisión”
con el objeto de rebajar el precio que pagaría el comprador en las
operaciones, este término fue usado erróneamente. Se afirma que no resulta
relevante la forma en que el contribuyente contabilizó este descuento, pues el
modo en que el reclamante lo denomine o registre, no altera su naturaleza
jurídica.
Así, entonces, se concluyó por el tribunal que no existe comisión
mercantil, ni servicios prestados al extranjero, ni menos comisiones pagadas o
remesadas al exterior y por tanto no existe hecho gravado con Impuesto
Adicional, decisión que fue confirmada en todas sus partes por la sentencia
impugnada.
Sexto: Que las antedichas circunstancias constituyen hechos de la causa,
por lo que para desvirtuarlos e instalar las premisas fácticas favorables a las
pretensiones de la recurrente, es necesario que el fallo recurrido en sus
fundamentaciones hubiese incurrido en violación de las leyes reguladoras de la
prueba, lo que se produce cuando los sentenciadores invierten el onus
probandi, rechazan las pruebas que la ley admite, aceptan las que la ley
rechaza, desconocen el valor probatorio de las que se produjeron en el proceso
cuando la ley les asigna uno determinado de carácter obligatorio, o alteran el
orden de precedencia que la ley les diere.
Huelga recordar que, es el propio Código Tributario el que se encarga de
establecer un sistema de valoración conforme a las reglas de la sana crítica, en
su artículo 132 incisos 14º y 15º, no obstante, lo cual, los reproches efectuados
por la recurrente, en los diversos acápites del arbitrio impetrado, buscan alterar
el sustrato fáctico alcanzado por los sentenciadores del fondo por el cual se
estableció que el contribuyente no ha incurrido en los hechos gravados con el
Impuesto Adicional. En efecto, el reproche sólo se ha engarzado con una
supuesta infracción a la lógica, desde la óptica de la razón suficiente, pero no
sobre los hechos asentados, sino que sobre la premisa fáctica funcional a la
tesis que la impugnante ha pretendido introducir, lo que escapa al control de un
recurso de derecho estricto como el intentado.
Séptimo: Que a mayor abundamiento, el impuesto determinado en contra
de la reclamante es el adicional establecido en el artículo 58 de la Ley de
Impuesto a la Renta, que grava a las personas sin residencia ni domicilio en el
país -en el caso “Wood International Agency Limited”- específicamente, en el
N° 2 del artículo 59, de modo que el titular del hecho gravado no es la sociedad
reclamante, sino una persona jurídica domiciliada en el extranjero -“Wood
International Agency Limited”- pero que debe declarar y pagar el impuesto-para
el caso de adeudarse- como agente retenedor al tenor de lo prescrito en los
artículos 74 N°4, 79, 82 y 83 como las propias liquidaciones establecen.
En efecto, el artículo 74 N° 4, dispone que están legalmente obligados a
retener y pagar el impuesto adicional, “los contribuyentes que remesen al
exterior […] paguen rentas o cantidades afectas al impuesto adicional de
acuerdo a los artículos 58,59 y 60 […].
Las citadas normas legales, corresponden a las normas tributarias
sustantivas, esto es, decisoria litis, respecto de las cuales el recurrente no ha
denunciado error de derecho, por lo que aún de ser efectivos los argumentos
plasmados en el arbitrio, “esta Corte está impedida de pronunciar una decisión
favorable al recurrente, ya que no ha alegado vulneración alguna de las
normas sustantivas que el SII entendió quebrantadas y que originaron la
fiscalización que culminó en las liquidaciones que se reclaman […]”. (CSUP,
Rol 8032- 2013 de 4 de noviembre de 2013). De igual modo, “todo lo anterior
revela que el recurso no se ha ocupado de la eventual infracción de las normas
decisoria litis con carácter básico y esencial […]. El recurso debe hacer un
cuestionamiento concreto de la indebida aplicación de las normas decisorias o
falta de aplicación de las mismas a fin de demostrar el yerro, de manera tal que
esta Corte quede en condiciones de abocarse íntegramente a la cuestión
planteada por las partes” (CSUP, N° 76.317-2016 y 5276-2018 de 25 de abril
de 2018 y 9 de mayo de 2018, respectivamente).
En virtud de lo expuesto, el presente capítulo de nulidad sustancial será
rechazado.
Octavo: Que, en lo que se refiere a la transgresión de los artículos 233 al
235 del Código de Comercio, en relación con el 59 inciso cuarto N° 2 de la Ley
de Impuesto a la Renta, todo en concordancia con el artículo 21 del Código
Tributario, cabe tener presente que el inciso primero del citado artículo no
constituye una ley reguladora de la prueba. En efecto, únicamente la segunda
parte del inciso 2º puede considerarse como tal, en cuanto dispone que el
contribuyente siempre podrá controvertir las imputaciones del Servicio
mediante prueba suficiente, lo que no fue denunciado por la reclamada y
conduce al rechazo de la causal impetrada.
Noveno: Que, finalmente en cuanto a la contravención del artículo 200
del Código Tributario, en relación con el artículo 59 inciso 4° N° 2 de la Ley
sobre Impuesto a la Renta, también deberá ser desestimada, pues para el
evento de rechazarse la excepción de prescripción invocada, el arbitrio debió
solicitar al Tribunal que se pronuncie respecto de las declaraciones de
impuestos acompañadas, lo que no aconteció en la especie.
Décimo: Que, en conclusión, la sentencia impugnada no ha errado en la
aplicación del derecho, al concluir que no existe hecho gravado con Impuesto
Adicional, por lo que el recurso de casación en el fondo será desestimado.
Y visto además, lo dispuesto en los artículos 145 del Código Tributario,
764, 774 y 805 del Código de Procedimiento Civil, se rechaza el recurso de
casación en el fondo deducido el abogado don Julián Carrasco Poblete, en lo
principal de fojas 462, por el Servicio de Impuestos Internos en contra de la
sentencia de once de mayo del 2017, de fojas 461.
Regístrese y devuélvase, con sus agregados.
Redacción a cargo del Ministro Sr. Dolmestch.
N° 31700-17.
Pronunciado por la Segunda Sala integrada por los Ministros Sres. Hugo
Dolmestch U., Carlos Künsemüller L., Lamberto Cisternas R., Manuel
Valderrama R., y Jorge Dahm O. No firma el Ministro Sr. Künsemüller, no
obstante haber estado en la vista de la causa y acuerdo del fallo, por estar con
feriado legal.
Autoriza el Ministro de Fe de la Excma. Corte Suprema
En Santiago, a treinta de abril de dos mil diecinueve, notifiqué en Secretaría
por el Estado Diario la resolución precedente.
En aquellos documentos en que se visualiza la hora, esta
corresponde al horario establecido para Chile Continental.